La magnitud de la apuesta de Google está justificada por la importancia de esa posición estratégica. Un trabajo de centenares de ingenieros durante más de un año, que integra muchos de los productos de la compañía y que el mercado parece estar recibiendo con auténtico entusiasmo: hay analistas que apuestan por que Google+ podría ser el producto que más rápidamente alcanzase los cien millones de usuarios.
Viniendo desde atrás, Google parece haber sabido plantear su jugada incidiendo precisamente en el aspecto que más se criticaba al líder, Facebook: una cierta sensación de falta de control del usuario a la hora de llevar a cabo la principal actividad de una red social: compartir información.
En Facebook, la sensación es que compartes impúdicamente, casi siempre en modo “café para todos”. En Google+, el control se escenifica, de manera sencilla y amigable, cada vez que compartes algo. Cada cosa que haces pasa por el filtro de los círculos: esto, para la familia. Esto, para todo el mundo. Esto, sólo para tres amigos con los que compartí fiesta anoche.
Las evidencias, por el momento, parecen claras: una actividad febril. La misma nota que genera veinte comentarios en mi página, cuadruplica ese número en Google+. Muchos usuarios, muy activos.
Las empresas, por el momento, están excluidas, a la espera de que Google aborde un desarrollo específico para ellas.
Pero no se engañe: todo apunta a que una parte de su actividad futura se va a desarrollar en Google+. Cuanto antes lo entienda, mejor.

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